Una piscina interior se mira mucho más de lo que se usa. Está a la vista desde el salón, el spa o el pasillo durante todo el año, y por eso merece el mismo cuidado que cualquier pieza de interiorismo.
Una piscina que forma parte de la casa
En una piscina exterior manda el paisaje. En una interior manda la arquitectura. Los muros, el techo, la carpintería y la luz artificial pasan a formar parte de la composición, y el agua se convierte en un elemento más del interiorismo.
Por eso el diseño debe empezar a la vez que el proyecto de la vivienda o de la reforma, y no cuando la estructura ya está cerrada. Así se pueden decidir juntos la posición del vaso, las vistas desde cada estancia y el recorrido de las personas.
La luz lo cambia todo
Bajo techo, la luz natural llega de forma lateral o cenital y cambia mucho a lo largo del día. La iluminación artificial, en cambio, se puede controlar por completo. Un buen proyecto combina las dos para que el fondo de la piscina se lea igual de bien al mediodía que por la noche.
El arte bajo el agua gana mucho con esta luz controlada. Un mosaico de vidrio o un relieve en piedra cambian de carácter según el ángulo y la intensidad del foco, y en interior ese efecto se puede diseñar al detalle.
Humedad, climatización y materiales
El gran reto técnico de una piscina interior es el ambiente. La evaporación del agua aumenta la humedad del espacio, así que la deshumidificación, la ventilación y la climatización tienen que estar previstas desde el principio por un equipo de ingeniería especializado.
Los materiales deben soportar esa humedad constante, además del contacto con el agua tratada. En el vaso funcionan bien el mosaico de vidrio, la cerámica técnica y la piedra natural adecuada para inmersión. En el entorno conviene elegir revestimientos, maderas y textiles pensados para ambientes húmedos.
Qué técnica de arte encaja en interior
Las tres técnicas de Bassform funcionan bajo techo, cada una con un efecto distinto. El mosaico artesanal aporta color y brillo, y responde muy bien a la luz artificial. La escultura en relieve crea sombras suaves que cambian con cada foco. El arte figurativo permite composiciones de gran formato que se disfrutan desde una planta superior o una galería.
Si dudas entre ellas, en nuestra guía sobre cómo elegir la técnica de arte para tu piscina comparamos las tres con más detalle.
Pequeña no significa sencilla
Muchas piscinas interiores tienen dimensiones contenidas. Eso no resta ambición al proyecto, al contrario. En una superficie menor el detalle se aprecia de cerca, y una composición bien escalada puede convertir una piscina compacta en la pieza central de la vivienda.
En viviendas y en hoteles
En una vivienda privada, la piscina interior suele formar parte de una zona de bienestar junto al gimnasio o el spa, y se usa todo el año. Te contamos cómo lo abordamos en piscinas residenciales.
En un hotel es una carta de presentación que el huésped recuerda y comparte. Lo explicamos en diseño de piscinas para hoteles. En ambos casos, el arte bajo el agua ayuda a que el espacio tenga una identidad propia.
Cómo empezar
El primer paso es reunir planos, fotografías del espacio y una idea del uso previsto. Con esa información el estudio puede proponer la técnica, la composición y la forma de coordinarse con el arquitecto y el equipo de instalaciones. Puedes contarnos tu proyecto aquí.
Continúa tu proyecto con Bassform
Si esta guía forma parte de una decisión de diseño, construcción, mantenimiento o reforma, puedes continuar desde el servicio que mejor encaje con la fase de tu piscina.
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